jueves, 29 de noviembre de 2007

Gomer


Introducción:

La palabra compasión significa,"sentir junto con", o emociones compartidas. Cuando te acercas a alguien con compasión, no puedes estar fuera señalándolo con el dedo. Necesitas entrar en el círculo de vergüenza donde se encuentra esa persona y sostenerlo sin reservas. Gomer es una historia de amor, que siempre me ha conmovido de manera especial, muchas veces escuchamos la famosa parábola del hijo pródigo y de su retorno al amor de sus padres y a su casa, donde le dieron una acogida llena de algarabía; y siempre me preguntaba si en vez de un hombre hubiera sido una señorita la que se iba de la casa ¿tendría la historia el mismo final feliz?, O si esta pasara en nuestra época como suele pasar hoy en día, ¿Cuál sería mi reacción? ¿Y si yo fuera la Gomer, o la hija pródiga de la historia, cómo seria acogida de regreso a casa? ¿Cómo juzgo yo a los demás?


Llena de gloria y de sueños
Se había marchado aquella tarde,
Dejando a sus espaldas el llanto
Y la tristeza de sus padres…

Caminó caminos de suspensos y de goces,
Se lleno de amigos los rincones,
Y mientras había dinero para todos,
Nunca sola se sintió…
Hasta que un día de esos,
En que todo se termina…
Dinero, amigos y falso amor…
Perdida, cansada y sola…
Bajo un árbol se durmió…
Un cerdo que rondaba en el camino,
Entre ruidos y mal olores, la despertó…

Regresaré, sin protestar sobre mis pasos,
Caminaré de retorno a casa,
¡Tonta sería si me quedara!
Con el cuerpo cansado y zurcida el alma.
Volveré a la calma de la hoguera encendida,
A la risa de los niños…
A la pasta cacera…
Al abrazo dormido…
Al juego y a la risa…

Andaré de regreso a los tiempos perdidos,
A los versos escondidos, olvidados…
Te diré lo que mis labios han callado…
Pediré perdón...
Dibujaré luces en las sombras…
Haré un cuaderno de colores y una alfombra,
Cortaré la maleza de mi alma y de mi casa,
Juntaré las voces del ayer con el mañana,
Encenderé la apagada llama…
Hasta que vuelva la pérdida calma.

Dejaré el silencio de mi soledad cansada,
Buscaré la risa, la alegría y las ganas.
Del oscuro cuarto quitaré las sombras,
Y dejando el llanto…
Encenderé sin prisa,
De tu sonrisa el canto.

Pediré clemencia a la vida misma,
Y haré juramento de amor eterno,
Y luego que encienda el fuego,
Y tenga de vuelta tu sonrisa…
Cocinaré feliz el pan de cada día...
Y te amaré sin pedir nada mas a cambio.



Ángel Rodríguez

viernes, 23 de noviembre de 2007

Percepcion



Sensación interior,
Acción y efecto,
De tu mirada en la mía,
De tu piel en mi piel.

Sensación interior,
Impresión material,
De ese instinto animal,
De ese fuego especial.

Es reflejo directo del mundo exterior,
Que se cruza en candente fusión.
En tu interior y en el mío,
Haciendo ecuación,
De una dulce pasión,
Del amor hecho acción.

Permitiendo a los sentidos,
Transformar lo deseado,
En un cruce extasiado
De sueños realizados,
De besos enredados,
En compleja interacción…

Percepción…
Sensación interior…
De una dulce ecuación,
De una loca pasión,
De tu cuerpo y mi cuerpo
Al entrar en acción.

Ángel Rodríguez

Historia...rios


Volví sobre mi desierto verde escarlata,
del escritorio colgaban tres recuerdos,
y entre mis dientes se ahogaban mil sonrisas.
Me rescaté del ropero con un beso,
me rescaté de la universidad con dos “no quiero”.
Me rescaté de vuestra vida con mi vida.
Y… ¿si perdí?, no me di cuenta.
Soñé que amaba un río dulce en flor,
tanto lo soñé que me hice río yo también.
Soy cientos de ríos ovillados en un silencio,
con un tibio caudal,
que acaricia la desvergonzada costumbre
de crecer crepúsculos
en las primeras muecas del alba.
Ahora, mi voz se ha llenado de palabras.
Ahora, mi voz no sabe decir nada.
Ahora, es cuando los oídos me acometen furiosos,
y se me escurren por las mejillas.
Algunos ríos crepitan a lo lejos,
Y mi piel me odia con tanto amor
que respira todavía.
Me rescaté del ropero con dos “no quiero”,
me rescaté de la universidad con un beso,
me rescaté de una lágrima con un llanto.
Me rescaté de vuestra vida con mi vida.
Y… ¿si perdí?, no me di cuenta.
Escondido delante de mi sombra
voy a descansar mis cansancios;
y los ríos revolotearán en mis rincones.
Al fin, a falta de sueños,
el último río me sueña
(y yo no sueño nada).
Allí, sabrán que no fui una lágrima,
que no fui un beso, ni una sombra,
que no fui un “no quiero”, ni un río,
sólo fui yo y algunos más.
Y… ¿si perdí?, no me di cuenta

Ángel Rodríguez

miércoles, 21 de noviembre de 2007

No temas...


Estaba pensando que en la vida se escriben tantas cosas buenas como malas, eso depende siempre de la perspectiva con que cada uno mire las cosas. Del concepto que tenga cada uno sobre un mismo pensamiento, o idea., ya que podremos estar mirando el mismo objeto y sin embargo cada uno describiría el mismo objeto con detalles distintos, porque no solo influyen la posición del observador sino también los conceptos adquiridos sobre ese objeto a lo largo de su vida. Todos somos seres inteligentes, fuimos aprendiendo a cada paso de la vida cosas, que hoy, nos hacen un ser completo, pensante y capaz de tomar nuestras propias decisiones. El tema es que muchas veces no sabemos o no queremos aceptar las consecuencias de estas decisiones, y buscamos un culpable, cuando en realidad somos nosotros mismos los causantes de esas lágrimas o de esos malos ratos que nos hacen tambalear.

Estaba pensando en la maravilla del amor de Dios hacia nosotros, es como verlo contemplar a su criatura tomar sus decisiones y sufrir las consecuencia de ellas, y en vez de reprochar, verlo arrodillarse sobre el lodo y sacarnos tiernamente, limpiando las heridas sin que salga de su boca, un solo- ¡Te lo dije, ves, por no hacerme caso!- No, él no dice eso, solo nos toma en sus brazos y nos dice:
- “No tengas miedo, aquí estoy, toma mi mano, yo te ayudo, conozco el camino y te llevaré seguro a casa”-

Te preguntarás a qué casa se refiere, escuchamos y leemos por muchos lados, y mas hoy en día en que anda por ahí tanta teoría religiosa que lucra con este tema, que el hombre esta hecho de una energía que no es terrestre, pues si, sin ella seríamos solo materia inerte, parte de la nada, y esa energía es la “Vida” que viene del que es “la VIDA” misma, él, que es la fuente de energía y del que todo ser vivo se alimenta para seguir su existencia es él único que conoce el camino de regreso a la “eternidad”.
¿No has notado acaso que no queremos morir?, ¿qué nos negamos a esa realidad?
Pues si, porque si fuimos hechos para compartir la eternidad, el universo, y su realidad, algo está mal por aquí, en este planeta, ¿algo que no logramos descifrar o que simplemente no queremos aceptar?


Ángel Rodríguez

martes, 20 de noviembre de 2007

Diosa y Humana


¡Cómo quisiera detener el tiempo!
¡Enclaustrar la corriente de mi río!
gozar la primavera eternamente
y beber de ese aroma lo que es mío.

Vivir en ese alero de esperanzas,
de amor, sueños azules y profundos,
del surco vivo, tierno y cristalino,
que sólo siembra rosas por el mundo.

Llenos están los mares que ha formado,
y llenas las fontanas de la vida,
donde ondea su nombre bendecido,
su nombre de mujer, estemecida.

¡Cuántas noches colmadas de vigilia!
¡Cuántas horas repletas de desvelos!
¡Cuántos sueños fecundos de horizontes!
¡Y cuánta eternidad hay en su vuelo!

¡Ni todos los poemas de este mundo!
¡Ni todas las canciones, bastarían!
para hacerle una ronda que cantare,
a esa mujer de magia y fantasía.

Esa mujer divina e infinita,
que tiene algo de Diosa siendo humana,
esa mujer, que siendo débil ¡Ruje!
que siendo de granito, se desgrana.

Esa mujer que teje con auroras
los senderos henchidos de ternura,
que remendando olvidos no reprocha
la ingratitud aleve, sin cordura.

Bendita entre benditas - bendecida,
jardín entre jardines - florecidos,
amor, sueño y ternura - entre ternuras,
senderos de un sendero - amanecido.

Esa mujer, que te entregó sus brazos,
que te ve siempre niño, siendo grande,
que es manantial y fuente de ternura

Vacío


Mientras suena la música en mí interior,
Las cuerdas de la guitarra, se hacen mi compañía,
Ya estoy acostumbrada a caminar sola,
Y sentir como la flauta del viento canta su canción entre mi pelo.
Es hermoso sentir la calma dentro del alma,
Es como caminar de la mano de Dios,
En una tranquila tarde de verano, en una playa solitaria,
O en una calle de la ciudad.
Es andar con el viento, con la risa dentro del alma danzando su mágica melodía.
Hoy escuche alguien que decía:
“El alma es como un vaso vacío que solo puede ser lleno de la eternidad”
Pensaba en estas palabras mientras me dirigía hacia casa esta tarde,
“Un vaso vacío que solo puede ser lleno de eternidad”
¡Eso es!...pensé.
Caminé tantos caminos, tantas avenidas, tantos lugares
Buscando siempre algo que me llene y cuando creía encontrar ese algo…
Siempre ese algo se escurría entre mis dedos y escapaba de mi vida,
Dejándome tanto más vacía que antes.
Entonces comprendí que si fuimos hechos de la mano de Dios,
Que si salimos de su amante corazón, entonces no podríamos nunca
Estar felices, llenos o plenos lejos de Dios,
Y decidí regresar a casa, a mi casa, a la casa de Dios,
Y en medio de la naturaleza, donde se escucha hablar a Dios,
Entre los árboles, en el canto de las aves,
En el tintinear del agua entre las piedras,
En el cielo lila, granate, fuego y azul,
De la puesta de sol decidí…
Caminar el resto de mi vida juntito a Dios.
Y fue solo pensar en esto, y la canción sonó de nuevo dentro de mi corazón,
Ya no esta mi alma vacía,
Ya esta llena de amor…
¡Ven bebamos juntos de ese amor!
¡Llenemos el vacío interior dando amor!
Que el amor conectado a la fuente del amor,
Mientras más lo das más recibirás.
PORQUE MEJOR ES DAR QUE RECIBIR.

Ángel Rodríguez

Maldiciones de Miel


Puedo escuchar el sonido del hielo en la copa de la luna.
Tomar un puñado de aire entre las manos,
Arrancarle a la vida los suspiros,
Y sentir el hambre que muerde en los ijares de la bruma.
Para hacer de la pena una poesía.
Pero no puedo cambiar la esencia de un instante enredado entre tus brazos.

Puedo sentir la furia de una sonrisa embarazada de tristeza,
Atrapar mi sombra entre las letras,
Y dejarla pasar al frente o a mi espalda.
Puedo narrar mil cuentos inventados,
Y dejar de lado lo que duela,
Pero no puedo cambiar la fuerza de un beso apasionado.


Puedo enlazar las cuerdas del destino,
¡Tan solo con palabras!
Escribir sobre el blanco renglón de las horas,
Cada pensamiento anudado a tu alma,
Y bajar a tus ojos la altiva serenidad de una estrella,
Pero no puedo atrapar el amor en un solo verso,
¡Aunque quiera!
Porque esa lanza encendida de palabras
No podrían jamás competir con la gloria
De rozar el cielo en la curvatura apretada de suspiros,
Hasta proferir maldiciones de miel…

¡Maldiciones de miel entre tu piel y mi piel!

Ángel Rodríguez