
Señor se han encogido dentro de mí los sentidos,
Se arremolinan tormentosos los lamentos,
Afuera rugen los relámpagos,
Y lloran estruendosos en el cielo,
¡Todos los resquebrajados sueños!
Muchas almas en el mundo lloran,
Quizás a esta misma hora, otros muchos,
Malgastan sus talentos,
Otros caminan sin rumbo ni sentido,
Pero yo quiero seguir contigo.
En esta hora, en que caen lágrimas del cielo,
Y mojadas llamaradas de recuerdos,
Cubren de sonidos la soledad,
Cuando el silencio rodea mi ventana,
Contradictorio entre la calma y la tormenta,
En esta hora, Señor, mi alma te llama.
Te buscan mis ojos entre los relámpagos,
Y ruega sin voz el alma desde las entrañas,
¡Que la oigas a través de la tormenta!
Que entiendas su dolor y su cansancio
Que veas la manera de calmar los vientos,
Pues se hacen largos los relámpagos,
Y ruidosos los tormentos.
Entonces se cierran mis ojos a lo externo,
Tratando de encontrar, al otro lado,
La mano de Dios dentro del fuego,
El brazo tierno de su amor sin tiempo,
¿Cubrirá mi alma desnuda y llenara mi ánfora vacía?
¿Con ese amor que no se acabe…?
¿Con ese sueño que no se realiza?
Solo tu amor Señor del trueno
Calmará la tormenta dentro del alma,
Y entonces volverá la calma…
Ángel Rodríguez
Se arremolinan tormentosos los lamentos,
Afuera rugen los relámpagos,
Y lloran estruendosos en el cielo,
¡Todos los resquebrajados sueños!
Muchas almas en el mundo lloran,
Quizás a esta misma hora, otros muchos,
Malgastan sus talentos,
Otros caminan sin rumbo ni sentido,
Pero yo quiero seguir contigo.
En esta hora, en que caen lágrimas del cielo,
Y mojadas llamaradas de recuerdos,
Cubren de sonidos la soledad,
Cuando el silencio rodea mi ventana,
Contradictorio entre la calma y la tormenta,
En esta hora, Señor, mi alma te llama.
Te buscan mis ojos entre los relámpagos,
Y ruega sin voz el alma desde las entrañas,
¡Que la oigas a través de la tormenta!
Que entiendas su dolor y su cansancio
Que veas la manera de calmar los vientos,
Pues se hacen largos los relámpagos,
Y ruidosos los tormentos.
Entonces se cierran mis ojos a lo externo,
Tratando de encontrar, al otro lado,
La mano de Dios dentro del fuego,
El brazo tierno de su amor sin tiempo,
¿Cubrirá mi alma desnuda y llenara mi ánfora vacía?
¿Con ese amor que no se acabe…?
¿Con ese sueño que no se realiza?
Solo tu amor Señor del trueno
Calmará la tormenta dentro del alma,
Y entonces volverá la calma…
Ángel Rodríguez
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