
El hombre distinto da igual, el hombre distinto dobla las esquinas cuando hay que doblar, el hombre distinto llora y su llanto es de verdad, el hombre distinto sabe lo que es el hambre con su hambre de tres platos, el hombre distinto camina por el barrio cuando el barrio no lo ve, el hombre distinto dice que a la universidad se va a estudiar y no a hacer política, el hombre distinto grita y tenía que gritar, el hombre distinto se casó con un despertador, el hombre distinto se divorció de un viento y después de enterrar a su sombra, se hizo reloj para olvidar, el hombre distinto vomita bacanales que nunca probó, el hombre distinto ríe risas que jamás vivió...y sus huesos son cadenas, y cada sueñito muerto otro eslabón, y de tan distinto no puede verse en los espejos, el hombre distinto sabe que hacer y también que no hacer; cuando la fragilidad de sus ábacos burla todos los ronquidos, él sabe encontrar una excusa en la almohada para seguir durmiendo.
Cada signo de interrogación es una luna deforme, una mísera ladrona de juicios... y como el "¿por qué?" no lo puede hallar, está mezclando Libertad y Deber...así vivir es el orgasmo fingido del ¿volar?.
El hombre distinto sabe, desde la noche, cual es el rostro del sol; y después, bajo el sol, la noche es una puta criminal.
Antes del amanecer, se queja ante un sobreviviente de la madrugada "¿qué ha pasado con este hombre?, que pena que Dios no lo hizo distinto"... en plena ironía, la vida lo enamoró de una luz que no debía ser luz, y como si fuera un mareo, la sangre se le llena de sangre, los besos se le llenan de besos, y ni todo el universo quebrado alcanza, ni toda las voces alcanzan, porque pocos regresan de la libertad.
A la vuelta de un cataclismo, el hombre distinto cruje, el hombre distinto se rompe en la vereda, y en ese charco se reflejan otros hombres distintos que dirán "¿qué ha pasado con este hombre?, que pena que Dios no lo hizo distinto".
Ángel Rodríguez
Cada signo de interrogación es una luna deforme, una mísera ladrona de juicios... y como el "¿por qué?" no lo puede hallar, está mezclando Libertad y Deber...así vivir es el orgasmo fingido del ¿volar?.
El hombre distinto sabe, desde la noche, cual es el rostro del sol; y después, bajo el sol, la noche es una puta criminal.
Antes del amanecer, se queja ante un sobreviviente de la madrugada "¿qué ha pasado con este hombre?, que pena que Dios no lo hizo distinto"... en plena ironía, la vida lo enamoró de una luz que no debía ser luz, y como si fuera un mareo, la sangre se le llena de sangre, los besos se le llenan de besos, y ni todo el universo quebrado alcanza, ni toda las voces alcanzan, porque pocos regresan de la libertad.
A la vuelta de un cataclismo, el hombre distinto cruje, el hombre distinto se rompe en la vereda, y en ese charco se reflejan otros hombres distintos que dirán "¿qué ha pasado con este hombre?, que pena que Dios no lo hizo distinto".
Ángel Rodríguez
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