
Me llamo Dolores y no me duele nada, tampoco es algo para sorprenderse, también dije te amo y nunca amé a nadie. Estoy muy triste, o algo nerviosa tal vez; porque el destino me hizo ser un personaje de Juan Ojeda. Todo empezó la noche que me encontró fumando en su cama, me miró como si mirara cualquier cosa corriente, al verme desnuda, finamente protegida por el asma de medio Virginia, se ilusionó, por algún motivo creyó que yo lo iba a rescatar de su noche de vacíos. Cuando supo que mi mirada no alcanzaba más que para una poesía medio interesante me dejó con el mayor de los desprecios. No me apena verlo mareado entre sus hojas blancas, lo odio. Soñé una novela, podría haberse llamado "Los amores de Lola", no, es muy poca original, muy obvio... "El beso de la mujer araña", no, tampoco, creo que ya existe... bueno, el título lo pienso luego... Sería la historia de todos los hombres que murieron por mí, ellos aún me acompañan, se cuelan en el espejo todas las mañanas, me dicen que soy la más linda, intentan besarme, pero yo siempre estoy muy apurada, imagínense, si besara a cada uno, no llegaría a ningún lado. Disculpen que los abandone, pero el teclado se está enamorando de mis dedos, igual no tengo ojos para ninguno que no sea ese maldito escritor. ¿Sí lo amo?, no, por favor, sólo no le perdono el capricho de decirme que NO. Adiós, ojala puedan olvidarme.
Ángel Rodríguez
Ángel Rodríguez
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